Leyendo entre líneas a Kimi Raikkonen

Apenas ha terminado la rueda de prensa y ya la tenemos transcrita. A veces, incluso mientras está en proceso vamos leyendo los tweets de los periodistas que se encuentran allí. Pero no tan frecuentemente conocemos los entresijos de esos momentos, los llamados ‘behind the scenes’. Y lo cierto es que esos detalles pueden darnos un ángulo un poco más completo de los protagonistas de la Fórmula 1.

Por todos es conocida la falta de expresividad de Kimi Raikkonen, incluso hemos visto a otros pilotos imitarle con gran facilidad. Pero aunque parezca mentira, detrás de esos murmullos podemos observar bastante lenguaje corporal en el finlandes.

Dentro del hospitality de Lotus, una docena de periodistas esperan en torno a una mesa a que Kimi termine su intervención con las televisiones, son las reglas. Se acerca a la puerta y antes de entrar le aborda Moko – el reputado diseñador de joyas y habitual del paddock. Es increíble ver como “El Hombre de Hielo” se derrite y se convierte en humano por unos instantes, sonríe, se mueve, firma encantado el libro que Moko le ha traído…, se entretiene un momento con su viejo amigo y se despide, a la carrera, con un toquecito en el hombro del diseñador y una sonrisa en la cara.

El semblante ya le ha cambiado, y todavía no ha cruzado la puerta.

Las grabadoras apiñadas en frente de la silla que ya ocupa un serio Kimi Raikkonen. Responde con tranquilidad y con el volumen más bajo en el que jamás he oído hablar a nadie. En estos momentos, te preguntas “me estare quedando sorda?” “conseguirán algún corte de audio válido mis compañeros de radio?”. Y es que cuando digo que el primer piloto de Lotus habla bajo es que habla tan tan bajo que solo soy capaz de oír el traqueteo de los platos de cocina, a metros de distancia, cuando estoy de pie apenas 30 cm de Kimi y concentrada en escucharle.

Habla en un único tono, en una línea apenas audible, y podrías decirle que se acaba el Mundo, y seguramente seguirá respondiendo sin cambios en la modulación de su voz. Evidentemente, no es locutor de radio, es piloto de Fórmula 1. Mientras esto ocurre, y sin cambios perceptibles para el oído humano, Kimi continua respondiendo a todas las preguntas, con las manos en los bolsillos y los pulgares en las trabillas del cinturón que no lleva. “El Hombre de Hielo” no cambia el gesto de la cara, pero mueve los pulgares a menudo, y se encoge de hombros… ese es un movimiento que repite bastante a menudo, casi como un tick ante según qué preguntas.

Casi no le oigo, pero observo como mira directamente a los ojos al periodista que le ha preguntado por su pasado en competiciones de rally. Esos ojos que dentro de la ola de frío que desprende Kimi habitualmente, parecen enternecerse cuando piensa en su momento favorito, cuando está detrás de un volante. Pero cuidado, que esos mismos ojos pueden dejarte helado en un segundo, especialmente si tienes la mala fortuna de llegar tarde y hacer una pregunta que se ha hecho anteriormente.

Dicen que los ojos son el espejo del alma. En el caso del IceMan, lo dicen todo. Las manos complementan y añaden información a una voz que aporta bastante poco. Así que no es que se pueda decir que Kimi Raikkonen es muy expresivo, pero si prestas atención puedes ver que dice mucho más de lo que a primera vista pensarías.

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