Pure charisma Valsecchi

The past always looks better, particularly when we speak about Formula One. Races seemed to be more exciting, drivers were icons and the whole circus was more glamorous than it is nowadays. Is it really that way?

Many things have changed, sure they have, and some even say that it changed for the worse. Obviously, we don’t get to see drivers behaving like James Hunt did back in the day, or hear drivers speaking their minds… it seems as if what Teddy Mayer (McLaren Managing Director) said once: “drivers are just interchangeable light bulbs – you plug them in and they do the job”, has come into reality.

In some ways, some of these days’ drivers are just like robots. They are told what to say and what not to. Sponsors concerns and Marketing strategies keep them from behaving natural in case that could make the money go away. Although, amongst this dull as a dishwasher PR we can still see some bright colours.

Lotus F1 Team communications are well known and described as witty and daring, and we all remember some of the greatest Kimi’s quotes which were then – cleverly – used as merchandising. However Kimi isn’t the only character the Endstone based team have.

Davide Valsecchi, Lotus’ third driver, is one of those all time charismatic drivers. He does and says things his way and so purely natural that most of the times he doesn’t even realise how funny and rare that is at the moment. Yesterday, Davide was in the Lotus at the Young Driver Tests and well, it seems he was having such a great time that didn’t want to come back to pits. As he put it: I stayed out until I thought they were going to throw the pit board at me

Valsecchi's pit board

I had the chance to meet him at Festival of Speed in Goodwood and although I’m not going to write down everything we spoke or he said or did… that’s part of our own experience; I can say that he made me burst out laughing a few times, and I wasn’t the only one doing so. However he wasn’t trying to be funny and I guess that’s what makes him more special. That’s him.

One of the top moments during that weekend at Festival of Speed was Sunday’s modern Formula One’s last run. Everyone is in the paddock waiting for an already 45 minutes delayed run. Cars ready, drivers ready… Off they go! First Marc Gene’s Ferrari, then Nico Rosberg’s Mercedes… Lotus is next, but isn’t moving. Actually the umbrella is still placed where the driver should be. So the rest of the cars go down for their run up the hill.

Where is Davide

Lotus team looking around for their driver but Davide was nowhere to be seen.

Next group of cars start arriving in the paddock. Marshalls decided to move the Lotus out of the way hoping that Valsecchi will arrive and they will be able to let him go in between groups.

No sign of Davide whatsoever.

Finally, when it seemed like they will have to call it off, he appeared running like a mad thing. Eventually he got in the car and was able to do his last run – a bit later than expected.

Where is Valsecchi (II)

So, what had happened?

The team had told him that there was 45 minutes delay and he decided it was a great moment to go running. A bit of training is always good for a professional driver. Let me tell you that this is about 4 or 5pm on a very hot day in England.

Davide is back

He when for a run around the golf course – which I reckon got more than one unhappy look from the golfers – and by the time he heard the sign for his run he was too far, and “even though I ran very fast I couldn’t get on time”.

Davide Valsecchi at Festival of Speed

Pure charisma and a completely straightforward guy, that’s Davide Valsecchi. Last winter during the tests in Barcelona, Sergio Lillo (Revista Scratch journalist) interviewed him. I don’t think he will easily forget that interview and process to get it done. But anyway, one of the highlights was the answer the Italian driver gave him after questioned about pay drivers and if any team had asked him for money in order to get a role as a third driver. Valsecchi basically said he didn’t have anything material to offer apart from his Fiat Punto and an apartment, but he was happy to give it away. And then he started laughing.

No wonder everyone put a smile on when asked about him. So I decided to talk to Emanuele Pirro, former Italian Formula One driver, and that’s what he said:

 

Valsecchi may not be the most popular one… but for sure he is a genuine man and more charismatic than many others in the paddock.

 

 

 

 

 

 

 

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Regreso a los orígenes

Eran años de bonanza económica y el dinero parecía fluir sin control y casi sin límite. El lema era tener más, más grande y más lujoso. Más casas, más vacaciones, televisiones más grandes, un coche más potente… alguno hasta un yate añadió a la lista. Una burbuja económica que también tuvo su reflejo en la Fórmula Uno.

Cuando el dinero entraba a espuertas, a nadie parecía importarle mucho cómo se repartía el pastel. Cada equipo tenía un pedazo lo suficientemente grande como para seguir creciendo y disfrutar de las vacas gordas – ampliar el número de trabajadores, nuevas fábricas más grandes y equipadas, presentaciones y eventos de marketing tan extravagantes como caros, o seguir invirtiendo en su monoplaza.

the F1 cake

El problema llega cuando la crisis financiera internacional también empieza a ser patente dentro de la cumbre del motorsport. Se eliminan los test dentro de temporada y con ellos, el personal extra destinado a tal efecto. A pesar de los recortes, los equipos ven que por lo mismo que gastaban antes, ahora reciben mucho menos. El pedazo del pastel es cada vez más pequeño y esto no gusta a nadie. 

La Fórmula Uno genera unos 1.100 millones de dólares al año, cerca de 450M $ vienen de las televisiones y el cánon que pagan por los derechos de las carreras, otros 450M $ de los promotores de los Grandes Premios – en otras palabras, lo que se conoce comúnmente como el cánon de los circuitos -, y el resto viene de patrocinadores y de empresas de logística como DHL.

Sabiendo que los equipos se reparten (por supuesto, no equitativamente)  algo más de la mitad, unos 600-700 millones de dólares, el porcentaje que CVC Capital y Bernie se llevan al bolsillo es muy atractivo. Ahora bien, el coste de un equipo de Fórmula Uno está entre 40 M$ entre los más humildes, y unos 200 M$ que invierte la poderosa Ferrari.

Cuando manejas cifras como las de la escudería italiana aún siendo una de las más agraciadas a la hora de repartirse el pastel con unos 90M $ del total, todavía necesitas muchos ingresos para llegar a esos 200 millones que te gastas al año y dejar margen al beneficio. Y claro, cada vez resulta más difícil debido a una recesión que se está alargando más de lo esperado.

Ahora bien, ¿tenemos que volver al punto de partida para sanear la economía? ¿Vender la casa, la tele, el coche y volver a lo que teníamos antes, y aprender a ser económicamente responsables? ¿Ocurre lo mismo en Fórmula Uno y es hora de volver a los orígenes? 

Para Bernie Ecclestone, parece ser que sí. Según ha asegurado, en su opinión los equipos gastan demasiado dinero y “tendrán que encontrar la manera de ser competitivos con menos dinero”. Sobre todo ahora que se enfrentan a los nuevos y más caros turbos V6, y a la posibilidad de test durante la temporada. Por eso sugiere que “vuelvan a enfocarse en lo esencial, que son las carreras de coches, y no hospitalities enormes y sin sentido”.

Está claro que excepto los cuatro principales, Ferrari, Red Bull, McLaren y Mercedes; el resto están en serios problemas. Pero, ¿son los hospitalities el problema, o el modelo de negocio en el que viven?

Have you ever wondered…?

Alguna vez te has preguntado cuál es el Gran Premio de F1 situado más al norte? Yo, la verdad, es que nunca me lo había preguntado… pero cuando lo hice, solío podía pensar en una respuesta posible: Canadá.

Gracias a un simple juego descubrí que, en ocasiones, nuestras opiniones parten de conceptos e ideas anclados en nosotros, pero cuya evidencia rara vez hemos cuestionado. Son tan familiares, tan aparentemente sencillos, que se presentan como evidencia cuando no lo son.

El juego al que me refiero es el que nos planteó McLaren en la cena con prensa española, en Spa a principios de septiembre. El equipo británico es conocido entre los medios del paddock por sus famosos ‘Quiz’- juegos de preguntas tipo Trivial- pero, por supuesto, con temática Fórmula 1. Entre las pruebas, más orientadas a poner en jaque todos tus sentidos y categorías mentales, que el conocimiento enciclopédico puramente dicho, estaba una pregunta de apariencia sencilla: “Ordena los 20 GP de Norte a Sur.”

¿Qué Gran Premio se celebra más al norte? Y piensas rápidamente, ¿qué país con Gran Premio está más al norte? — Canadá, parece evidente que es Canadá. Pero nada más lejos de la realidad. Ni siquiera está en el Top3 de las ‘Más al Norte’.

Claro, que cuando sigues adelante y tratas de colocar el resto de las carreras, comienza la confusión. El juego se planteó en equipos, y ni con tres cabezas pensando conseguimos acertar las 20. A nuestro favor diré, que al final nos alzamos en el podio…. en un tercer puesto, pero podio al fin y al cabo. Por la mesa se vieron improvisados mapas pintados en menos de lo que dura un pit stop y diagramas posicionales, pero ni con esas. Estamos acostumbrados a pensar dentro de unos esquemas, y en ellos, Canadá siempre aparece más al norte que Europa. Lo que no pensamos, ahí estuvo nuestro error, es que Montreal – que era realmente lo que nos importaba – está al sur de Canadá, muy al sur. Y aunque parezca mentira, está más al sur incluso que Monza.

¡¡Yo no cabía en mi asombro!! ¡¡Eso era imposible!!

Pero no. Así que después de discutir largo y tendido sobre latitudes y paralelos, sobre la problemática de que la Tierra sea redonda y nuestro cerebro tan plano… nos fuimos a nuestros respectivos hoteles con buen sabor de boca. Algunos incluso con el trofeo merecido por su victoria.

….

El mapa mundi mental lleva persiguiéndome casi un mes y tenía que verlo y así aprehenderlo. Es la prueba de la importancia de no dar nada por supuesto, de investigar y de dudar. De poner en tela de juicio lo que creemos a pies juntillas, de cuestionarnos los conceptos que creemos evidentes. El mapa mundi es el recordatorio de que no podemos dejar de preguntarnos.

Sabiduría es el punto de encuentro entre la duda y la certeza” — Leonid S. Sukhorukov