Almost 100 reasons…__#61 Jenson Button, The Invisible Man

Si retrocedemos un año, más o menos por estas fechas nadie hubiese apostado por una temporada como la que Jenson Button nos ofreció.

Jenson Button, The Invisible Man

Quizá también porque a pesar de haberse proclamado campeón en 2009, parecía pasar inadvertido. Las miradas y los focos se fijaban más en su compañero de equipo y en los rivales que en él mismo. Y le vino muy bien.

Las primeras carreras pasaron desapercibidas, comenzó sexto en Australia y se marcó cuatro podios antes de llegar a Silverstone. Y si no le habían prestado mucha atención hasta el momento, con el fallo en el pitstop en su tierra natal y el problema hidráulico que le siguió en Alemania, hicieron que casi se olvidaran de él.


Era el hombre invisible de la pista. Quizá por sus rivales pensaban más en cortarle las alas a cierto jovencito alemán, o porque los problemas emocionales de su compañero y sus consecuencias al volante, acaparaban todas las atenciones. Así que cuando tras dos abandonos logró la victoria en Hungría y vio su suerte cambiar, dejó con la boca abierta a más de uno.

La de Budapest fue particularmente especial, no sólo porque era el quinto aniversario de su primera victoria en ese trazado, sino porque celebrar su Gran Premio número 200. Además de las efemérides, Button recuperó la suerte y las posibilidades de plantar cara a los Red Bull. 


Recordando a todos los aficionado que tiene una capacidad sorprendente de hacer que una situación desfavorable le beneficie, lo que junto con una buena gestión de las decisiones respecto a las ruedas, y unas remontadas increíbles como la de Canadá, hacen del inglés un rival a tener en cuenta.

Jenson que poco a poco fue recuperando posiciones hasta afianzarse el subcampeonato, también fue capaz de adelantar en todos los aspectos a su compañero de equipo, Lewis Hamilton. Este año, volverá a intentar hacerse con el deseado título de campeón del mundo, aunque esta vez no será tan fácil hacer la del hombre invisible y conseguir colarse entre los demás monoplazas. ¿Conseguirá rematar la temporada pasada colocándose por delante de los RedBull y consolidarse como el tercer bicampeón de la parrilla de la Fórmula 1?

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Almost 100 reasons…__#70 Where the magic happens

Una de las cosas maravillosas que tiene la Fórmula 1 es que la competitividad fuerza a los equipos a encontrar soluciones donde parece no haberlas. Es cierto que una vez que la temporada empieza, todo parece centrado en los pilotos y se discute si los triunfos vienen gracias a la destreza del hombre que pilota o la máquina en si misma. El eterno debate.

"You're telling me we can keep the optimal height at all times?? Unbelievable!!"

Sistemas como el que Lotus ha estado desarrollando, y que hace unos días conocíamos, nos ayudan a entender un poco más la magia de la Fórmula 1. Es un equipo humano el que, sabiendo las limitaciones del reglamento, tienen que dar una vuelta de tuerca a todo lo inventado para conseguir mejor rendimiento.

A grandes rasgos y para entender la importancia del sistema de control de altura que va a revolucionar la temporada 2012, debemos fijarnos en tres aspectos:

1. SISTEMA QUE ACTÚA SOBRE LA SUSPENSIÓN

El primero es que se trata de una mejora que actúa sobre la suspensión, y no sobre ningún elemento aerodinámico directamente. Lo que consigue no sólo lo hace legal, una cuestión a tener en cuenta cuando te las ves con un organismo como la FIA; sino que además permite regular la altura de la carrocería al trabajar directamente sobre los amortiguadores.

Un alto en el camino, para los que tienen menor trayectoria. ¿Dónde veo yo esto? Al mirar a un monoplaza es imposible no fijarse en esas barras que salen de la carrocería y que llevan una rueda al final.

F1 Lotus ride-height system

Detalle de la suspensión - Motorsport.com | Diagrama del sistema de altura de Omnicorse.it (http://xurl.es/3c6hl)

Pues bien, estas barras en forma de doble triángulo (suspensión y soportes) se conectan a un cilindro hidráulico que nos permite mantener el coche unos milímetros más alto durante la frenada.

Para entendernos sin tecnicismos, sería casi como si tuvieramos una cordón elástico, cuya elasticidad estuviera controlada, y pudieramos decidir cuanto se estira o se encoje. Una vez explicado esto podemos pasar al siguiente punto.

2. EFICIENCIA EN LA FRENADA

El segundo punto clave, es la eficiencia en frenada. Al poder regular la altura, conseguimos que el descenso natural que se produce cuando el coche frena – lo típico que se dice de que “se clava el morro” – se vea suavizado, manteniendo el coche en el punto más óptimo desde la perspectiva aerodinámica.

Además, hay que pensar que también afectará a la degradación de los neumáticos, ya que la frenada con este sistema ejerce menor resistencia y por tanto mayor duración de los Pirelli. De esta manera se estarían paliando los efectos negativos que la frenada tiene y podemos conseguir una mejora de unas dos décimas por vuelta, un tiempo más que precioso en la Fórmula 1.

3. Y EFICIENCIA EN LA ACELERACIÓN

Y por último, hay que aplaudir este invento porque también afecta a la aceleración.

Del mismo modo que al frenar el morro del bólido baja, cuando aceleramos tiende a subir. Con este sistema estamos evitando ese efecto negativo sobre el alerón – el coche deja de “cabecear” – y restar negativo es sumar puntos positivos.

De igual manera que conseguimos reducir el efecto que el descenso de combustible tiene en la altura del coche. Ya que según va gastándose, el coche pesa menos y tiende a levantarse. Un problema que el sistema de control de altura puede evitar y conseguir que el resultado final sea mucho más eficiente, lo que siempre se traduce en tiempos.

UN SISTEMA REVOLUCIONARIO (se mire por donde se mire)

En definitiva, es un sistema que consigue que el coche se mantenga a la altura ideal en todo momento. Un adelanto mecánico que pone de manifiesto como sin una mente pensante no tendríamos grandes tecnologías. Y como, para poder hacer frente a los más rápidos, se necesitan acciones que ayuden a mejorar los tiempos y no críticas sin fundamentos.