Antípodas, experiencias y el mal sistémico de la F1.

Después de la larga espera, finalmente llegó el día. Comenzaba la temporada pero más importante aún, al menos para la que escribe, empezaba una nueva aventura.

El esfuerzo de tantos años daba sus frutos y ponía los pies en las antípodas. No sin antes pasar por no sé cuántas horas de vuelo, con sus habituales comidas unipersonales, desayunos y snacks, que se acaban mezclando entre sí mientras tu cuerpo no sabe muy bien qué momento del día es y te preguntas, con aquella musiquita de anuncio de los noventa… “si ha llegado ya la hora de dormir…”

Albert Park - Melbourne

Albert Park nos recibía con chalecos reflectantes, cajas y montacargas. Era martes y el paddock estaba a medio montar. Vuelta de rigor al circuito para hacerse consciente del tan importante ‘aquí y ahora’; mientras de vez en cuando, las manos buscaban inconscientemente la tan preciada joya que colgaba del cuello. Jugueteando con tan exquisito metal, encerrándolo en la palma, asegurándote de que seguía ahí, de que en definitiva, el sueño era realidad. Sin importar en lo más mínimo que, de puertas a fuera, pudiera parecer una burda referencia a cierta trilogía épico-fantástica.

Un fin de semana que tuvo un poco de todo. Mañanas al ritmo de The Clash que continuaban con el ‘Don’t Stop Me Now’ de Queen recorriéndote de arriba abajo a lo largo del día. Un fin de semana que podría ser descrito también con el ‘Butterflies and Hurricanes’ de Muse cuando algún pequeño detalle te hacía ser consciente de lo que estaba pasando. Hasta que llega ese momento del fin de semana que tanto significa para tí acompañada del ‘Space Oddity’ de David Bowie, y esa cuenta atrás que acelera el corazón. “Commencing countdown, engines on… (three, two, one)”.

Ritmos. Interiores y exteriores. Gente. Hugs and thumbs up. Mariposas y yunques.

Para acabar como mi alter ego de la infancia:

Columpio de Heidi

En las nubes o como dirían los ingleses “over the moon”. Como Hamilton después de una carrera liderada (y con mucha ventaja) de principio a fin. Donde el único problema fue un error en la pantalla del volante que le decía que estaba sin gasolina a falta de pocas vueltas del final. Por suerte para él, la información era errónea; por desgracia para Rosberg, la información era errónea y no podría darle caza.

Una carrera con poco aliciente excepto para los medios y aficionados nacionales que veían como Carlos Sainz se marcaba un debut de diez. Bueno, aún mejor, de nueve. Un noveno puesto en su primer Gran Premio y el mejor debut de un español en clasificación. Con la emoción de un pit stop tan largo que hacía pensar que era a cámara lenta, seguro que a Carlos no le pareció lento sino eterno, y una tuerca que podría haber arruinado su primera carrera, pero no lo hizo.

El resto. Bueno, y siguiendo con las cámaras lentas… la visión de Pastor Maldonado antes de abandonar la carrera, esta vez, por culpa de otros.

…ralentizados también los McLaren, bueno, el que pudo terminar la carrera. Button, dos vueltas por detrás tampoco se mostraba sorprendido con el resultado. Sólo 11 pilotos terminaron, y cuando aún había 13 en pista, desde el muro atisbaban puntos en el horizonte.

No fue posible. Como tampoco lo fue para Raikkonen. Los Ferrari una de cal y otra de arena. Vettel en el podio metiéndose a los tiffosi en el bolsillo con apenas dos palabras de italiano. Mientras Kimi…

Kimi: “Something broke”
Ferrari “Ok! Stop the car, Stop the car. Find safe place.”
Kimi: “Did you leave the wheel loose?” –
Ferrari: “Unfortunately wheel was not tight. I’m sorry Kimi”

Y entre medias, el culebrón Sauber – VDG que nos dio tema de conversación y una mirada al abismo del piloto en la Fórmula 1 moderna.

En general, la experiencia tremenda, a pesar del jet lag que te ataca al llegar a Madrid.

Sin embargo, los problemas sistémicos de la Fórmula 1 siguen presentes y cada vez son más acusados. Parafraseando a Sabina, “como quien viaja a bordo de un barco enloquecido”, sin capitán, sin rumbo. Así se encuentra el deporte que sigue pensando en dar un buen espectáculo sin dejar de llenarse los bolsillos. Cortando cabezas, como vimos en Ferrari, primero con cuentagotas, luego a modo masacre de Juego de Tronos.

Cuando algo no funciona los de motores culpan al chasis y sino a los directores, los unos por los otros y la casa sin barrer hasta que alguien toma las riendas. Como ocurre en tantos otros deportes y facetas de la vida. Culpamos al jugador que no resuelve en su posición, cuando quizás es el entrenador el que no ha sabido darle la posición adecuada. Nos gusta señalar, tirar balones fuera y cubrir las espaldas cuando nos conviene, pero asumir responsabilidades mejor no, no vaya a ser que se nos acabe el chollo. Lo que hace falta es que se tomen medidas, que el capitán tome el mando – si es que todavía puede y sino borrón y cuenta nueva. Ya está bien de parches y remiendos. De decisiones a latigazos, reaccionando tarde y mal como consecuencia del último chaparrón.

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F1 2012: Almost 100 reasons…__ #74 Mark Niebber force to go to the Night’s Watch

Pero si hay una historia, que de verdad tiene a todos enganchados, es la de cómo el joven Mark Niebber tuvo que abandonar los seguros muros de Invernalia para pasar a formar parte de la Guardia de la Noche. Dejar a su familia y pasar al exilio como tantos otros. Obligado a llevar las negras vestiduras y a velar por la seguridad de todos los reinos.

Mark Niebber force to go to th e Night's Watch?

A pesar de ser parte de la Casa Red Bull Stark, el futuro del norteño no está seguro. Los Stark ya han demostrado sus intereses por otras espadas. Y si bien, todos le ven vistiendo el negro, él se resiste a creerlo. Cierto es que el Juego de Tronos de 2012 podría ser su último, pero es posible que su constancia y experiencia pudieran hacerle un hueco poniendo su volante al servicio de otro reino.

Y es que, dos nuevos cachorros de huargo se acercan a la fría Invernalia con tanta fuerza y premura como el invierno. El reino del norte, después de haber hecho frente a las dos Casas más fuertes de Poniente, McLannister y Ferratheon, no puede permitirse dar un paso atrás; y dos jóvenes caballeros podrían ser más que útiles. La agilidad y agresividad propias de la juventud, podrían forzar el retiro de una de Mark Niebber.

Quien por otra parte, perdió su oportunidad de quitarse el apellido “Niebber” y renombrarse “Stark” en 2010, cuando en la última batalla del año dejó que el triunfo se le escapara entre los dedos. Y ahora, no parece levantar cabeza. ¿Necesitará el exilio para alcanzar las metas deseadas? ¿Deberá jurar lealtad a otro reino para saborear la victoria o quizá debería dejar ya paso a las nuevas generaciones y vestir el negro?

En el libro de George R.R. Martin, a Jon Nieve se le intuye un futuro prometedor, aunque bastante controvertido, será lo mismo en esta versión formulera de la historia. Esas páginas se escribirán en las próximas veinte batallas del calendario.

F1 2012: Almost 100 reasons…__#75 Jaime A. Stark will never be king of Winterfell

Y antes de seguir con nuestra aventura por las tierras de Poniente, hay que recordar los acontecimientos acaecidos en Invernalia. ¿Un accidente o quizás un intento de asesinato en toda regla? Lo cierto es que uno de los pequeños Stark ha sufrido las consecuencias de andar merodeando por donde no debía.

Jaime A. Stark will never be king of Winterfell

Quizá su empuje, ese instinto que le llevaba a las alturas… o simplemente la decisión de un regente al que poco le importan los esfuerzos de un joven del Norte, hicieron que sus esperanzas de futuro se vinieran abajo. Cuando los intereses del Reino están por encima del de los individuos, entonces es cuando las verdaderas acciones de Canción del Hielo y Fuego se desarrollan. En la Fórmula 1 es más o menos lo mismo, el equipo está por encima de todo, y si creen que hay hombres más preparados para ser nombrados caballeros, no importa lo tozudo que seas, que no logras nada.

Los aires de 2012 nos traerán noticias sobre el pequeño Jaime A. Stark, y sabremos si acabará exiliado en el Muro con la Guardia de la Noche o se permanecerá escondido en las criptas hasta que una casa menor le deje jurar lealtad.