RUSH: Emoción, pasión y trabajo a partes iguales

El ruido de motores se impone ensordeciendo el resto, el casco puesto y las manos en el volante, esperando a que las luces se apaguen y de comienzo el Gran Premio. Nosotros a escasos metros observando, sin ser vistos, la recreación de una historia que sigue poniendo los pelos de punta. Una ventana al pasado elaborada con tal cuidado que incluso parece que nos llegan las fragancias más habituales del paddock: gasolina y rueda quemada.

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Ron Howard ha conseguido crear en Rush una película que gusta tanto a los aficionados de la Fórmula Uno y del motor en general, como a aquellos que disfrutan del buen cine. Una dirección excelente donde se ha cuidado hasta el último detalle, de forma que cuando vemos el Ferrari, lo que oímos es un Ferrari. Howard se aseguró de aprovechar al máximo los monoplazas que les prestaron de aquella época y se encargó de que los sonidistas no sólo grabaran, sino de que fueran capaces de reconocer cada motor para el futuro montaje. Un ejemplo más de la meticulosidad con la que el director estadounidense ha tratado esta historia.

Si bien, es cierto que en algunos detalles históricos no han sido del todo fieles a la realidad, modificaciones que se hacen por el bien de los personajes y del dinamismo de la historia; en ningún caso desmerecen el excelente trabajo que se ha hecho con esta película.

La fotografía es espectacular y está cuidada al milímetro. Anthony Dod Mantle nos transporta directamente a los 70 y casi nos deja con el regusto sepia de entonces sin por ello cargar de filtros la imagen. El extraordinario trabajo de este cineasta británico, que ya pudimos ver en 127 Horas, 28 Días Después o en la que le hizo levantar la estatuilla más conocida del cine por su trabajo, Slumdog Millionaire; llega, en mi opinión, a su climax con Rush.

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La combinación de planos generales con los tremendísimos planos detalles o primerísimos primeros planos dentro del casco del piloto, del motor o incluso del eje durante el cambio de neumáticos en pits, ayudan enormemente a meternos en la historia a ponernos en la piel de aquel que se juega la vida en la pista. Pero también, la edición y elección de planos, tienen un aspecto rítmico que nos empujan a sentir ese ‘rush’, esa celeridad y furor antes, durante y tras la carrera. La actividad frenética de los garajes y la intensidad de las emociones de los protagonistas, traspasan la pantalla y se traducen en espectadores, tranquilamente sentados en sus butacas, con el corazón acelerado.

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Junto con la edición, no podemos olvidar la importancia de la banda sonora original para conseguir este efecto. Hans Zimmer vuelve a regalarnos los oídos con otra obra maestra que nada tiene que envidiar a las composiciones para El Caballero Oscuro o Piratas del Caribe. Zimmer, que ya trabajó anteriormente con Howard en El Código Da Vinci y en Llamaradas, consigue potenciar la fotografía y la historia, con el dramatismo y ese punto de heroicidad que consiguió en Gladiator, y la traduce a dos personajes, que distan mucho de la típica historia americana del bueno y el malo, en un alarde de genialidad.

Unos personajes muy equilibrados, que Peter Morgan construye con retazos de la vida de estos pilotos a mediados de los 70 y su pasión por este deporte. En este sentido hay que destacar el gran trabajo de interpretación de Daniel Brühl, y no sólo por el acento austriaco. Por momentos, uno realmente cree estar frente al joven Niki Lauda, por eso no es de extrañar que éste le felicitara por el resultado. Se mimetiza con el piloto austriaco y sus motivaciones y demonios.

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No así, Chris Hemsworth, que si bien no lo tenía fácil interpretando al carismático James Hunt, tampoco consigue transmitirnos la motivación de su personaje, y no es sino en planos compartidos con Brühl donde destaca algo más – posiblemente porque la interpretación de éste llena el plano tantísimo que eleva el trabajo de Hemsworth.

En definitiva, creo que esta película tiene todos los elementos para hacer historia y convertirse en una cinta de culto y no entrar en el mismo saco que aquellas películas que mostraban competiciones de motor sin mucho éxito. Rush atrapa y engancha a partes iguales, con suficientes dosis de drama y acción para mantener la atención del espectador. Frenética y emocionante, esta historia de héroes sobre ruedas muy probablemente gustará a un público sin afición por las carreras. Aunque para el aficionado de motor seguro que nunca hay suficiente metraje de competición automovilísticaRush es, sin duda, la mejor película de motorsport hasta el momento.

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Almost 100 reasons…__#68 Abracadabra: Blown Exhaust (I)

Fueron los grandes protagonistas de la temporada pasada. Los escapes soplados dieron muchas alegrías pero también fueron la razón de muchos dolores de cabeza. En 2011 ya vimos cómo la diferencia venía marcada por la capacidad que los equipos tenían para desarrollarlos. Pero también, la indecisión de la FIA respecto a su restricción fue decisiva para avivar la polémica.

Con las miradas puestas en la nueva temporada y la maquinaria ya activada, ahora sólo podemos hacer uso de la imaginación. Los seguidores, los medios y sobre todo los equipos, se preguntan qué solución encontrarán sus rivales para sortear las restricciones del reglamento. Es un tema con mucha expectativa y especulación, pero ser capaces de encontrar un sustituto adecuado para el efecto que estos escapes tenían, podrá ser la gran clave de 2012.

Es importante recordar que cuando jugamos con los escapes, estamos jugando con fuego. Por supuesto que pueden suponer un gran apoyo aerodinámico, pero son muchos los factores que intervienen para hacer que sean plenamente eficientes. Si uno de los parámetros no es lo suficientemente preciso, o si el mapa de motor no se ajusta apropiadamente… o si se busca una configuración demasiado agresiva, el resultado puede ser muy, pero que muy diferente.

Antes de seguir adelante, y a grandes rasgos, el aire caliente que expulsan los escapes sirven para generar una fuerza que empuja el coche hacia el suelo, el llamado down force. Pero además, este aire caliente también llega a las ruedas y puede ser de gran ayuda. Pirelli lo explica muy fácilmente:

La polémica del año pasado vino porque algunos equipos consiguieron mantener los gases saliendo del escape incluso cuando no aceleraban. Y esto, es lo revolucionario. Configuraban el coche de tal manera que incluso cuando entraba en curva, conseguía mantener el flujo de gases y mayor down force.

Básicamente, lo que ha dicho la FIA para 2012 es que cuando se frena no se puede soplar. Así que apañároslas como podáis para encontrar una solución aerodinámica que no provenga del motor.

 

(continuará….)