Regreso a los orígenes

Eran años de bonanza económica y el dinero parecía fluir sin control y casi sin límite. El lema era tener más, más grande y más lujoso. Más casas, más vacaciones, televisiones más grandes, un coche más potente… alguno hasta un yate añadió a la lista. Una burbuja económica que también tuvo su reflejo en la Fórmula Uno.

Cuando el dinero entraba a espuertas, a nadie parecía importarle mucho cómo se repartía el pastel. Cada equipo tenía un pedazo lo suficientemente grande como para seguir creciendo y disfrutar de las vacas gordas – ampliar el número de trabajadores, nuevas fábricas más grandes y equipadas, presentaciones y eventos de marketing tan extravagantes como caros, o seguir invirtiendo en su monoplaza.

the F1 cake

El problema llega cuando la crisis financiera internacional también empieza a ser patente dentro de la cumbre del motorsport. Se eliminan los test dentro de temporada y con ellos, el personal extra destinado a tal efecto. A pesar de los recortes, los equipos ven que por lo mismo que gastaban antes, ahora reciben mucho menos. El pedazo del pastel es cada vez más pequeño y esto no gusta a nadie. 

La Fórmula Uno genera unos 1.100 millones de dólares al año, cerca de 450M $ vienen de las televisiones y el cánon que pagan por los derechos de las carreras, otros 450M $ de los promotores de los Grandes Premios – en otras palabras, lo que se conoce comúnmente como el cánon de los circuitos -, y el resto viene de patrocinadores y de empresas de logística como DHL.

Sabiendo que los equipos se reparten (por supuesto, no equitativamente)  algo más de la mitad, unos 600-700 millones de dólares, el porcentaje que CVC Capital y Bernie se llevan al bolsillo es muy atractivo. Ahora bien, el coste de un equipo de Fórmula Uno está entre 40 M$ entre los más humildes, y unos 200 M$ que invierte la poderosa Ferrari.

Cuando manejas cifras como las de la escudería italiana aún siendo una de las más agraciadas a la hora de repartirse el pastel con unos 90M $ del total, todavía necesitas muchos ingresos para llegar a esos 200 millones que te gastas al año y dejar margen al beneficio. Y claro, cada vez resulta más difícil debido a una recesión que se está alargando más de lo esperado.

Ahora bien, ¿tenemos que volver al punto de partida para sanear la economía? ¿Vender la casa, la tele, el coche y volver a lo que teníamos antes, y aprender a ser económicamente responsables? ¿Ocurre lo mismo en Fórmula Uno y es hora de volver a los orígenes? 

Para Bernie Ecclestone, parece ser que sí. Según ha asegurado, en su opinión los equipos gastan demasiado dinero y “tendrán que encontrar la manera de ser competitivos con menos dinero”. Sobre todo ahora que se enfrentan a los nuevos y más caros turbos V6, y a la posibilidad de test durante la temporada. Por eso sugiere que “vuelvan a enfocarse en lo esencial, que son las carreras de coches, y no hospitalities enormes y sin sentido”.

Está claro que excepto los cuatro principales, Ferrari, Red Bull, McLaren y Mercedes; el resto están en serios problemas. Pero, ¿son los hospitalities el problema, o el modelo de negocio en el que viven?